Empezar a usar un perfume se puede considerar un rito de iniciación. Marca adentrarse en una nueva etapa de experiencias y sensaciones. El descubrimiento de muchas cosas nuevas que antes no formaba parte de nuestras vidas, nuevos hábitos, nuevos sentimientos y nuevos rituales.
Este paso, la iniciación en el ritual de perfumarse, en realidad comienza a unas edades muy tempranas. Todo niño quiere imitar a los adultos que le rodean. En algún momento todas las niñas quieren vestirse los tacones de su mamá, pintarse la cara con su maquillaje, y por supuesto usar su perfume. Lo mismo se puede decir de los niños, que miran fijamente mientras su padre se afeita, se echa after-shave y perfume.
Estos momentos son el comienzo de un ritual que perdurará a lo largo de la vida. Los miembros más jóvenes de la familia deben acostumbrarse a todo tipo de sensaciones, ruidos, ¿por qué no a los distintos aromas?
En este momento tan clave, cuando un niño o una niña comienza a interesarse por el ritual de belleza y perfume de sus padres, es cuando podemos empezar a fomentar el ritual de perfumarse. Buscarle una fragancia propia, con sus aromas favoritos, con una formula especial para sus pieles delicadas para que pueda copiar a los adultos. Enseñarle la cantidad justa que debe pulverizar, dónde y cuándo.
Estarán felices sintiéndose como un mayor dentro de su mundo de la niñez.
Este ritual continuará cuando pasan por la adolescencia, donde el perfume se convierte en una forma de expresión, no sólo de quienes son, sino de quienes quieren ser. Un camino de descubrimiento junto a
la necesidad de pertenecer.
El perfume les acompaña en ambos aspectos, experimentar con nuevas aromas y nuevas sensaciones y a su vez servir como punto de unión en un grupo, donde los amigos comparten gustos por la moda y por la fragancia.
Una vez llegada a la edad adulta, los aromas de nuestra niñez, las gotas de perfume que nos ponían nuestras mamás quedarán grabadas para siempre en nuestras memorias olfativas. El momento que percibimos de nuevo el aroma, nos transporta a esos momentos felices de nuestra juventud. Son recuerdos que creamos para siempre.





















